La Torre

Torre de la Iglesia Parroquial de Nª Sª de La Asunción.

En el año 1968 el pueblo de Bergasa celebraba con gran solemnidad el tercer centenario de la construcción de la torre, torre que había sido inaugurada el 12 de septiembre de 1668. Desgraciadamente, no se conservan libros parroquiales que nos hablen de ella. Ni las hojas publicadas por D. Ángel Mazo, párroco de Bergasa con motivo de dicho centenario. Copiamos los escasos datos que nos aporta José Manuel Ramírez.

Hay detalles suficientes en esta obra de finales del siglo XVII como para atribuirla a Juan Martínez, vecino de Aldeanueva de Ebro. La atracción que este especialista siente por el uso de hornacinas y las placas de trazado geométrico que recuerdan lacerías manieristas es algo que se percibe también en algunas torres de la ciudad de Alfaro.

Como decíamos, las noticias que tenemos son escasas pero interesantes. ¿Cómo era la torre? No lo podemos asegurar, pero creemos que llegaba solamente hasta el actual piso de las campanas: no sólo porque es un tipo diferente de construcción, sino porque así se deduce de los datos aportados por los libros parroquiales.

Las cuentas del año 1747 señalan: "Ytem, dio en data 30 reales que pagó a Domingo Ortega, por cinco días que se ocupó con su hijo en hacer el texado de la torre, constó y se sacan ... .....30".

"Ytem, da en data trescientos reales que costaron 7500 ladrillos que se trajeron de la tejera a tres pesos el millar para proseguir la torre y diferentes remiendos de la yglesia. Constó y se sacaron. Y proviene este dinero de la limosna que hizo el Señor Matheo … 330.

Cincuenta tejas para cubrir el texado de la torre … 4

Y dio en data mil ciento y veinte y seis reales que diferentes mayordomos han entregado por cuenta de sus alcances para la fábrica de la torre que se erige en la iglesia de la dicha villa. Ha constado por la memoria del señor Tomás Eguizábal comisario de los efectos y las limosnas correspondientes a dicha fábrica. Y se sacan … 1126".

Pero 50 años después, en 1797, en su Visita Pastoral, el Visitador Diocesano señala que la torre está quebrantada y amenazando ruina. Por ese motivo, manda al párroco que "reconozca, repare y asegure la torre para evitar la ruina que amenaza".

Y las cuentas de ese año dicen: "Cuatro mil cuatrocientas y cuarenta reales que costó el pavimento de esta yglesia y remate de la torre ……4440".

Y dan cuenta de otros 200 reales gastados en varias cosas, entre ellas, "componer la escalera de la torre".

En cuanto a la veleta que la corona, no sabemos si es la actual o no, pero las cuentas del año 1835 señalan que se le dan a "Pedro, el oficial, por componer la veleta de la torre ....400".

Y en 1877 se vuelve a hablar de la torre y su veleta: "seiscientos sesenta y cuatro reales en el arreglo de la torre y en la colocación de la veleta, con autorización del obispo ....664".

No son los libros parroquiales los únicos en señalar esta reparación que dio a la torre el aspecto que todos conocimos hasta las obras realizadas en este mismo año.

El A.C.C. 6/556-76 conserva la carta dirigida por el párroco de Bergasa con fecha 5 de febrero de 1877, comunicando que, debido al fuerte huracán del 1 de enero pasado, cayó la veleta y parte de la torre de la Iglesia. Añadiendo que para repararla y colocarla, “espero de Vuestra Ilustrísima que me facultará para gastar de los fondos de la Iglesia”.

El presupuesto que le había hecho el albañil Santos Fernández ascendía a 700 reales.

Desde Calahorra se le responde un 5 de febrero de 1877 y se le dice que el Arcipreste de Arnedo revisará el presupuesto y verá también las cuentas parroquiales para ver con que medios cuenta la parroquia.

Pocos días después, el 8 de febrero, envía su respuesta el Arcipreste, diciendo que el presupuesto no sólo no es exagerado, sino que, seguramente, costará más. Y señala el motivo: “cuyo coste suelen disminuir los albañiles, como me ha enseñado la experiencia”.

Y en cuanto al dinero de la parroquia, ésta cuenta con 2345 reales, más otros 1358 que se le adeudan. Por lo tanto no hay inconveniente alguno para autorizar las obras y más, “siendo necesaria y designándose a evitar otras, a caso más costosas y difíciles”.

Termina la carta con una nota, escrita con diferente letra que dice: “en 12 de febrero se le concedió licencia que pide”.

En el verano del año 1996, las tormentas y los rayos, provocaron el hundimiento del chapitel de la torre, desde entonces se encontraba sin cubierta y abierta a la entrada de agua.

Toda la torre esta realizada mediante muros de ladrillo macizo, con salientes y remates también de ladrillo macizo con molduras, estos salientes tenían el ladrillo totalmente deteriorado, parcialmente caído, y constituía un gran peligro.

Por todo ello era de especial urgencia, rehabilitar la torre, para eliminar el gran peligro existente y mantener un hito de gran interés por su forma, volumen e implantación en el espacio.

El proyecto consistió en rehabilitar exteriormente la torre de la iglesia, para garantizar su estabilidad inmediata y el riesgo ante la población de caída de materiales, hasta ahora muy continuos, debido al mal estado de las cornisas y al deterioro en general del ladrillo.

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